Barranco Las Tejas (Málaga)

En la recóndita localidad de Canillas de Aceituno, en plena Axarquía malagueña, tenemos junto a la joya acuática de Almanchares, este barranco de grandes rappeles y largo recorrido, nada menos que 3 km, en el que realizas verticales por encima de los 20 m, destrepes sin fin, toboganes resbaladizos en su primera parte y potreo por marmitas de gigante en su parte final. Nosotros fuimos a realizarlos en plena época de lluvias y tardamos casi 8 horas. Al principio encontramos agua incluso en las pozas y tras una media hora de recorrido el agua aparecía de vez en cuando por algunas de sus grietas, pero dejó de acompañarnos de forma continuada y abundante. En cualquier caso se trata de un barranco ideal para épocas de frío, aunque evitando ir cuando cambie la hora y si es posible intentar cogerlo con agua, pues debe ser un descenso espectacular en esas condiciones.

Me acompañaron Rafa Gargía, Ángel, Rafa Ayala y Frank

El barranco comenzaba con una caminata de una hora de subida desde el antiguo campo de fúbol de Canillas… Es un poco cansada, pero se sube cómodo.

 

Un pequeño percance que derivó días después en un esguince leve de tobillo. Me ocurrión como consecuencia de un resbalón al inicio del barranco, pero pude realizar el barranco sin problemas, aunque con cuidado en los destrepes y rappeles…

La roca aunque resbalosa para los pies, permite realizarte con cierta adherencia con el neopreno. La roca estaba tan lisa que a veces no había opción ni siquiera para el destrepe…

Los batracios eran una constante en este descenso…

Este barranco se caracteriza además por sus grandes verticales. Rappeles muy generosos en altura y amplitud en sus cabeceras…

A la mitad del barranco, encontramos en el margen izquierdo la entrada por el Barranco de La Rábita, una torrentera vertical con la que evitaríamos los tres primeros rappeles de Las Tejas.

Como contraste, presentaba en algunas zonas engorgadas y más estrechas… En este pasillo se sucedían 4 rappeles entre 5 y 8 metros…

Al final, algo cansados, íbamos por los laterales, evitando corromper los ecosistemas que se habían creado en las pozas con agua estancada…

Esta cascada la vimos casi al final, de la cual no paraba de manar agua y tenía una gran altura…

¡¡Nos vemos en el próximo barranco!!

Mi agradecimiento a Ángel González por las fotos de esta reseña.

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