Barranco Risco Blanco, un descenso de aventura

El Barranco Risco Blanco, que ya realicé en octubre de 2016 con Montaña Viva, nuevamente me acogió con sus aguas el pasado 11 de febrero de 2017, transformado en un torrente cristalino que animaba a la aventura. En esta ocasión estuve acompañado de mis compañeros del Grupo Plutón, Luis Miguel, David e Ignacio como apoyo desde fuera del Barranco. Fui un día que recodaré siempre por todo lo bueno que ocurrió, por las cosas que aprendí y porque de nuevo tuve el privilegio de aprender en primera persona de las situaciones y por encontrarme un barranco tan generoso y en su justa medida para el disfrute. Tengo que decir también que era la primera actividad que organizaba después de muchos años retirado y que además tuve el privilegio de realizarlo en un sitio que me encanta y además con la responsabilidad de conducir al grupo y de instalar la mayoría de los rapeles. Si pudiera definirlo en pocas palabras, experiencias como esta te permiten dar un salto cualitativo, ya que en todo momento has tenido que estar atento a las decisiones que tomas y los pasos que ejecutas en primer plano.

IMG-20170313-WA0001El caudal del Risco Blanco era muy superior al que llevaba la primera vez que lo hice…

Primero desayuno en el pueblo, cerca de la plaza de los buñuelos, para coger fuerzas para el día que nos esperaba…

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Nos pasó de todo. Como era la primera vez que iba, los primeros pasos desde la cancela del Cortijo El Berrocal sin pérdida, muy bien indicado por la aportación de Fran Algaba en su catálogo de barrancos cañones de las provincias de Sevilla, Cádiz y Málaga. Pero casi llegando al sitio del primer estacinamiento de coches, no logramos identificarlo y seguimos adelante y tampoco nos percatamos del acceo al siguiente parquín y finalmente un responsable de medioambiente nos acompañón al seguno estacinamiento y nos explicó como llegar al primero. Aunque todo se complicó un poquillo más por la presencia de abejas piconas, debido a unos panales que había próximos al lugar. Su efecto duraría todo el día y a mi se me reflejó con una picadura cerca del ojo derecho, aunque afortunadamente solo sufrí un leve hinchazóin que no me impidió disfrutar de la actividad.

Tras vestirnos, ponernos de acuerdo de donde irían los coches y saludar a Ignacio que con su labradora Rita, había logrado entretanto recorrer los 11 km que distaban entre la cancela de entrada y el primer estacinamiento, Luis tuvo que cambiar la primera de las dos ruedas que ese día se pincharían.

IMG-20170313-WA0010Tras muchos contrataiempos propios de nuestra situación de novatos, nos dirigimos por unb terraplen, buscando el lecho del río y me costó menos de lo que yo pensaba encontrar los dos pasos de agua que caratrizan el acceso a la cabecera de este barranco singular. Respecto a lo anterior, tras pasar el primer paso de agua encontré antes de lo que me esperaba el agua corriente del arroyo y eso nos invitó a iniciar la marcha acuática antes de lo previsto. La fuerza del agua que no conce barreras, evitó que tuviésramos que levantar el segundo paso de agua y como pudimos comenzamos la búsqueda del inicio del recorrido en parte por el lecho del río, en parte por sus márgenes pues a veces la maleza se acumula e impide el libre tránsito por la columna de agua.

La primera poza saltable como en otras ocasiones, invitaba a quedarse en ella durante largo rato, aunque con precaución por la cantidad de agua y porque es continuda por un descenso en rampa que unos rapelan y otras descienden mediante un tobogán por la roca granítica pulida.

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IMG-20170313-WA0026 IMG-20170313-WA0022 IMG-20170313-WA0019 IMG-20170313-WA0018IMG-20170313-WA0003No nos atrevimos a hacer el tobogán, la cantidad de agua nos impedía ver el camino por la roca que te conduce limpiamente a la poza, evitando las piedras salientes de la parte donde la columna de agua es más intensa y aquella parte que desemboca irremediablemente en una piedra traicionera de la parte izquierda. De todas formas tuvimos nuestra recompensa porque tras hacer el rapel el rampa desde la instalación del margen derecho, cuando desmontas el descensor cómodamente desde una plataforma de roca, puedes realizar un salto generoso en un hueco entre una piedra de grandes dimensiones y un pequeño cavernamiento de la zona derecha de la badina.

La siguiente parte es una de las más bellas y lúdicas del barranco. Incluye un rápel en seco, aunque podría hacerse con otra instalación cayendo directamente en la siguiente poza, pero el caudal de ese día desaconsejaba realizar ese intrépido rapel. Optamos por realizar el descenso en seco hacia la plataforma de roca y posteriormente realizamos varios saltos a la poza lateral desde una altura de al menos 5 metros. Se trata de un salto con decisión, pues conviene coger impulso y proyectarse un poco hacia adelante con la finalidad de caer limpiamente en el agua. Mi compañero Luis Miquel fue el que más saltó y yo fui el segundo.

IMG-20170313-WA0005 IMG-20170313-WA0007 IMG-20170313-WA0015 IMG-20170313-WA0021 IMG-20170313-WA0024 IMG-20170313-WA0002

El tercer rapel, me tocó nuevamente instalarlo a mi. Se trata de una rampa de 11 m que sin agua no tiene apenas dificultad, pero que ese día con esa lengua inmensa de agua que llevaba resultaba un poco aterradora. Además de su equipamiento aprendimos que a veces los maillones pueden resultar ciertamente traicioneros para recuperar la cuerda… Tras la tensión del momento puedes relajarte nadando en la badina de agua de 25 metros que continua al descenso y que marca el final del tramo superior del descenso.

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Luis Miguel en Risco Blanco

Luis Miguel, mediatando junto al agua

Tras unos pocos destrepes, una parada técnica para liberar nuestras botas de chinos del lecho del río y una caminata de una media hora, llegamos al maravilloso y siempre espectacular tramo inferior del Cañón de Risco Blanco.

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Afortunadamente este descenso espectacular de 12 metros se realiza por el lateral, aunque al final algo te mojas. La pared resulta resbalosa, ya que cuando quedan 3 metros no resulta del todo lisa y te va llevando hacia la casacada que ese día estaba impresionante. Estuvimos a punto de decidir no continuar, ya que el primero de todos tiene que aventurarse por un pasillo donde el agua desemboca en un salto de 19 metros y dependiendo de la fuerza de la corriente, resulta ciertamente arriesgado aproximarte para colocar una Daysi de seguridad que ayude a los compañeros a aproximarse al pasamanos de cable de acero que se encuentra al otro lado de la piedra y que no se vé desde la cabecera de rapel anterior. Lo que finalmente ideamos es que yo bajaría rapelando y al mismo tiempo asegurado con un nudo en mi arnés, con el cual me iban dando cuerda desde arriba con una instalación embragable. Des esta forma, cuando abandonara la cuerda del rapel, podrían seguir dándome cuerda desde arriba con la finalidad de aproximarme a la cabecera del rapel final para colocar la cuerda de nudos de 7 que les serviría como sistema de aseguramiento previo al pasamanos y la cabecera espectacular del último rapel.

Del último descenso no dispongo de imágene, pero prometo traeros más imágenes en posteriores expediciones a ese barranco tan especial. Agradezco a mis compañeros Luis y david, su apoyo, su compañerismo y su buen rollo durante todo el tiempo que estuvimos juntos. Sin ellos, dicha aventura no habría sido posible.

Hasta el próximo Barranco!!

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