Cañón de Trevélez (Granada)

El 30 de septiembre de 2017 fuimos 11 miembros del Club Deportivo Plutón a realizar prácticas al líder de los Barrancos andaluces, el afamado Cañón de Trevélez (Órgiva, Granada), que aún estando con un caudal bajo no dejó indiferente a ninguno de nosotros. Personalmente estoy deseando que llegue el verano que viene para vover a realizarlo.

El cañón no se realiza en su totalidad, puesto que aproximarse a la cabecera inicial requiere un acercamiento más expuesto y peligroso. En la foto se aprecia que el cañón tiene parte de su recorrido más arriba de nuestra entrada que equivale, según algunas reseñas, a un par de rappeles y algún tobogán.


Tras realizar la aproximación clásica, sin combinación de coches, remontando la ladera desde la junta de los ríos. Llegamos a la cabecera tras una caminata de aproximadamente 1 hora. Nos cruzamos con algunos colegas. Entramos al inicio del recorrido por la entrada habitual del puente de palos mediante el rappel más largo de la jornada, de unos 25 metros… La poza de recepción estaba tranquila y apenas llegaba por la rodilla, en lugar del nivel que había adquirido en otras épocas del año con el deshielo de Sierra Nevada más reciente.

Desde este primer momento ya comenzaba a apreciarse el color característico de las aguas de este cañón, mezcla de material de arrastre y del óxido de hierro que se desprendía continuamente de las paredes pizarrosas…

En algunas partes más encajonadas del principio, el recorrido se supera valiéndose de pasamanos preinstslados en altura. Incluso más arriba de este pasamanos, había otro superior en previsión de la subida del caudal. La aproximación horizontal por estas vías, te llevaba a cabeceras desde las que algunos saltamos pudimos saltar y otros rappelaron a zonas alejadas de los movimientos de aguas… Aunque al principio del recorrido, con el cañón más abierto, los movimientos de agua eran practicamente ausentes.

Desde la piedra central de este resalte, superamos el posible rebufo de recepción dando un salto más allá de la espuma. Aún entando el barranco con bajo caudal en ciertos puntos encajonados, la corriente te llevaba. Más de una saca pudo perderse si no hubieramos estado atentos.

Saltando para superar un resalte complicado de destrepar.

Bornes instalando un rappel en una cabecera algo expuesta.

El cañón se va estrechando conforme superamos los primeros rappeles y resaltes. En los pasillos horizontales el agua está aparentemente tranquila.

La fuerza de la cascada, nos obliga a utilizar una instalación lateral…

La recepción en esta zona, permite desprenderse de la cuerda sin ser perturbados por el agua…

Nacho asiste a Inma en su descenso y comentan sobre el rappel.
Nacho y el resto de compañeros continuamos progresando por el Cañón… 

La fuerza que el agua adquiere en el cañón se manifestaba en múltiples lugares del recorrido.

Ignacio en la recepción de uno de los rappeles más largos que daba entrada a la parte encajonada del cañón.

Algunos compañeros aprovecharon para bautizarse en las aguas del Trevélez.

El rappel anterior visto desde la cabecera.

Este barranco, tenía puntos en los que entraba el sol

Este rappel disponía de una cabecera expuesta. Con mayor caudal hubiera obligado a maniobrar en la recepción para evitar la acción de un movimiento de agua. Aún así, en la parte final el agua caía sobre tí literalmente…

Este otro rappel, bastante largo, presentaba una salida delicada, además de la complicación añadida del agua…

Pepe iniciando la instalación de este rappel, que implicaba realizar una aproximación lateral hacia la roca, sin muchas garantías por lo resbaloso de la pared y a riesgo de quedar suspendido sin poder maniobrar en la caída que había por la derecha. Este pasamanos y rappel lo desmonté yo, al llegar abajo, por un bucle de la cuerda estuvimos apunto de no recuperarla pues la estrechez de las paredes no permitían recuperar la cuerda con el ángulo adecuado. Afortunadamente todo quedó en un pequeño desaire…

Manolo instalando,  a continuación, uno de los últimos rappeles. Mariano aguardaba abajo apostado en una pequeña península no cubierta por el agua.

José realizando el rappel, el cual estaba acompañado por un consideble caño de agua.Esta zona se corresponde con el final del cañon, una vez hemos salido de la parte encajonada. Eran aproximadamente las 20:00 horas. Quedaban algunos resaltes y la vuelta a los coches.

Mi agradecimiento a José y Felipe de Málaga por su asistencia, consejos y su generosidad en esta singular travesía. A mis compañeros del Grupo Plutón por su entrega y compañerismo y en particular a Mariano por las fotos y a Pepe por el video de esta reseña.

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