La Cueva del Susto (Zahara de la Sierra, Cádiz)

La mañana del domingo 14 de mayo de 2017, mi compañera Inma me recogió en la rotonda de San Lázaro de Sevilla y nos encaminamos hacia Utrera, donde nos esperaba Poli Sánchez del Espeleo Club Erebo. Desayunamos y tomamos carretera hacia el emblemático pueblo de Zahara de la Sierra, imponente con su pantano y su castillo, que da la bienvenida al viajero desde mucho antes de entrar en el pueblo. Un poco antes de entrar en la localidad, y pasado el puente del embalse, paramos los coches para esperar al resto del grupo. Ese día el equipo de Poli iba de jornada fotográfica e Inma y yo aprovechamos el contacto para conocer la Cueva del Susto o Cueva de las enredaderas, famosa entre otras cosas por su sifón de 50 metros de profundidad. Tras realizar el intercambio de coches, entramos en un apartadero de un riachuelo que hay a la salida de Zahara de la Sierra. Allí nos cambiamos para entrar en la cueva y desde ese estacionamiento la boca de entrada a la cavidad no queda lejos. De hecho es un paseo por la naturaleza muy agradable. Más adelante, al final de la aproximación se complica un poco más al tener que remontar un caos de bloques, aunque breve, que lleva directamente a la entrada de la cueva. En este lugar terminamos de equiparnos con el equipo de progresión vertical, pues hay partes de la cueva en la que es necesario progresar con cuerda…

Afortunadamente la pedriza de más arriba no ocupaba la entrada de la cueva como en otras ocasiones…

La entrada requiere arrastrarse un poco y tras un pequeño pasillo, llegamos a una rampa que hay que ascender. Se podría hacer sin cuerda, pero por seguridad alguien más ducho en la escalada puede adelantarse y fijarla arriba. Son apenas 5 o 6 metros. Puede que esté un poco resbaladiza por una pequeña capa de barro que dependerá del régimen hídrico de la cueva en cada momento.

Tras pasar este resalte, viene una gatera erosionada por efecto del paso de agua cuyo suelo me hizo echar de menos las rodilleras. Por aquí, paciencia…

Hay que ir atento porque en algunas partes puedes desplomarte al vacío…

Las primeras progresiones conducen a una sala amplia donde puedes realizar un descanso y comer algo, antes de realizar la sucesión de rapeles que te llevarán a contemplar el inicio del sifón de 50 metros de profundidad.

Pensando en mis musarañas, murciélagos, troglobios varios y paramecios de poca monta…

El rápel…

El sifón…

Desde este punto no continuamos, al no disponer de cuerda suficiente y encontrarse el suelo de la cueva muy resbaladizo para continuar sin aseguramiento. Antes de volver a subir, me asomé por una gatera para ver el otro sifón que se comunica con el de la foto.

Poli y su equipo se quedaron a realizar las fotos y mi compañera Inma y yo iniciamos las maniobras para salir de la cueva.

“El éxtasis del destrepe”


Mi agradecimiento a Poli Sánchez y al Club Erebo por la oportunidad de conocer este lugar.

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