Garganta Verde en carga (Cádiz)

El pasado 13 de abril de 2018, me fui con unos compañeros a realizar el mítico y singular descenso de Garganta Verde, en Zahara de la Sierra (Cádiz). Los 70 litros por metro cuadrado que cayeron el día anterior en el Parque Natural de la Sierra de Grazalema nos dejaron captar imágenes de este barranco que solo han visto unos pocos privilegiados, ya que la primera parte de este cañón hasta la surgencia del Bocaleones normalmente va sin aporte de agua. Durante todo el barranco nos acompañó una leve lluvia menuda. Desafortunadamente ninguno de los cuatro llevábamos cámara de fotos ese día, pero gracias al compañerismo de José Antonio Reina, en esta descripción puedo mostraros fotos de cómo estaba la Garganta Verde el día después de mi descenso. La diferencia es que a nuestros compañeros de CMG les hizo un sol radiante que resaltaba el verde esmeralda del agua del barranco y el nivel del agua habían descendido de forma apreciable.

Al llegar al final del sendero y justo antes de la Ermita, ya tuvimos que equiparnos pues nos encontramos un río activo, lleno de truculentos rápidos…

El agua maciza lavaba la roca y el verdor esplendoroso de la foto era sustituido por un amarillo inquitante el día anterior. La imagen apacible y serena de la foto se mostraba amenazadora el día que nosotros lo descendimos. A pesar de las recomendaciones y sabedores de que en la poza de la derecha había profundidad suficiente, desistimos del salto debido a la fuerza del rebufo que formaba la gran cantidad de gua que caía a la misma. Ahí es cuando tomamos conciencia del estado del caudal del descenso en el que estabamos a punto de entrar. Aún así, decidimos llegar hasta la Ermita y después…

Al llegar a la Ermita, nos sorpredieron estas hermosas chorreras y escorrentías…

La Ermita mostraba un río de agua poco habitual en esta parte del recorrido…

Había pozas con agua verde esmeralda en los resaltes iniciales que permitían admirar la belleza y la fuerza de este lugar cuando recoge agua…

La aproximación a la cabeceras resultaba más técnica, evintando el activo, para no ser engullidos por la fuerza del agua.

Ni siquiera nosotros valoramos emplear esta reunión, acertadamente colocada para estos casos. Debido al agua que entraba en este pasillo, famoso por la roca encajonada, se formaban lavadoras que nos hicieron tomar la decisión de pasar este resalte por la pared de la derecha a través de un pasamanos que nos llevó hasta la parte final de la poza del siguiente obstáculo en forma de tobogán. Para que os hagáis una idea, la piedra que se ve en la foto estaba totalmente tapada por el agua y la visión de la cascada me resultó inquietante y amenazadora…

En el tobogán el agua tronaba. Nosotros tuvimos que evitarlo y descender más adelante, pues la aproximación por el cauce era arriesgada por la fuerza del agua…

Como detalle del nivel del agua, ni siquiera estaba visible la piedra con los químicos para montar el rappel guiado que encontramos a la salida de la badina del tobogán.

En el segundo rappel tuvimos que emplear la reunión del margen izquierdo, la cual te sacaba del activo. Desde la recepción saltamos hacia la salida, pues la poza crepitaba como si fuera una caldera ardiendo. Solo que en lugar de fuego tenía aguas vivas…

Hacia los “Oscuros”…

En los oscuros había aumentado el nivel del agua, aunque presentaba un remanso de paz, que preludiaba el espectáculo de esta garganta inundada y que ya habíamos comprobado en los rappeles iniciales…

Su parte media era un río vivo de una enorme fuerza y belleza al mismo tiempo…

Por doquier, el agua pura y cristalina teñía de blanco la roca viva, y nosotros, como transeúntes de un mundo desconocido, solo podíamos admirar y doblegarnos ante tal espectáculo de la naturaleza…

En los pasillos, el agua verde, que una vez fue tranquila, se revolvía como peleada contra sí misma.

A cada paso que dábamos se abría la posibilidad de una nueva aventura…

Los pasos comprometidos, se vuelven aún más tortuosos con el aumento del caudal. La cantidad de agua que nos encontramos nos llevó a apoyarnos en una cuerda que montamos con un anclaje natural que abrazaba la rama de un árbol del margen derecho. En un descuido por mi parte, fui durante varios segundos sepultado por el caño de agua que caía en el pasillo que constituye el paso natural por este destrepe…

El rebufo que formaba la cascada en esta poza impresionaba. Menos mal que pudimos salvarla por el margen derecho. Por debajo, quizá 5 metros de profundidad.             

Realizamos el salto sin problemas, aún entraba más agua que la que sale en esta foto…                              

En este desnivel que normalmente se destrepa o rappela, en esta ocasión realizamos un tobogán hacia el rebufo que formaba, el cual te sacaba unos metros más adelante…

Camino del Bocaleones…por pasillos inundados

En nuestro caso un rayo de sol no marcaba el final triunfante del viaje. Debido a las características de nuestro descenso decidimos salirnos al inicio de la surgencia y continuar por un camino alternativo hasta los coches. Apenas empleamos 20 minutos.

¡Volveré!, sin duda me supo a poco.

De nuevo, agradezco a José Antonio Reina de CMG por las fotos en esta reseña, las cuales podéis consultar al completo en su albúm de Facebook.

2 thoughts on “Garganta Verde en carga (Cádiz)

  1. A.Cubillas

    Qué maravilla del Bocaleones y buena armonía deja después de visitarlo aunque sea con aguas más pacíficas Campeones como disfrutasteís.

     
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    1. Adrián Macías Alegre

      Sí, fue de esas pocas veces que puedes decir que tu experiencia la han vivido sólo unos pocos 🙂

       
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