Sima Águila o de los Gours (Málaga)

El pasado 19 de agosto de 2017, algunos miembros del C.D. Plutón nos reunimos en la zona malagueña de Gobantes para visitar la conocida como Sima Águila o Sima de los Gours, por las formaciones de este tipo que alberga en una parte de su topografía. Sobre las 10:30 aparcamos los coches no lejos de la entrada, junto a una casa que tenía como alarma una pequeña jauría de perros. No todos los medios de transporte que llevabamos eran 4×4 y teníamos por delante un verdadero “camino de cabras”. No obstante, la aproximación es corta y animados por el deseo de aventura se hace casi sin darte cuenta. Cuando llevamos unos 20 minutos, ya se divisaba desde arriba el triste reflejo de lo que un día fue el sumidero del Barranco del Águila, entrada natural a este enclave kárstico de yesos y caliza, que en la actualidad es un tubo de hormigón por una malograda decisión de un proyecto geológico que no tuvo éxito.

La entrada tiene el aspecto de la foto, y el tubo no está cerrado, por lo que ateneros a las consecuencias aquellos que queráis bajar por el sin cuerdas. Es verdad que tiene peldaños metálicos recubiertos con plástico, pero muchos de ellos a punto de desprenderse, sin contar que hay algunos que ya no están. Por tanto no es seguro, abordar el descenso sin técnicas de progresión vertical ni sin material de espeleología. ¡Ojito!

Para el primer pozo inicial, además de usar las asas de acero de la boca se puede reasegurar colocando una placa sobre una roca que hay a nuestra derecha y un nudo de 8 o 9 doble.Mientras Juan y yo evaluábamos la instalación del primer pozo, los demás se preparaban. La mayoría optó por entrar con mono de espeleo y reservar el neopreno para la zona de los Gours, en cambio yo me puse el peto de 5 mm desde el principio.

Juan se aproxima a la cabecera del primer pozo. Con la piedra del borde, los peldaños iniciales y el cómodo anclaje, el primer descenso se preparaba de forma muy relajada.  

¡Nos vemos abajo!

El tubo es estrecho como para bajarlo con la saca en la espalda y al final se estrecha un poco más, por lo que sugiero que la saca la enganchéis a una de las vagas de anclaje y la suspendáis entre las piernas, así bajaréis más holgadamente.

El cemento que recubre esta primera parte, llega hasta abajo de la primera vertical…

Una vez que superas la primera vertical, te espera toda una cueva con varias verticales más, aunque la última de 32 metros no la abordamos porque no lleva a ningún punto de interés y se desvía del curso de agua subterráneo, la zona de Gours y los meandros de la Galería del Tiritón. La superficie de esta primera parte de la cueva estaba muy resbaladiza por el barro. Antes de iniciar el descenso de la rampa fraccionada, venía un pequeño tramo de destrepes.

En la rampa, tuvimos tres fraccionamientos instalados por Ignacio.

Tras esta cabecera y el pozo que les precede, de unos 19 metros en total, podremos escoger entre seguir por el último descenso o aproximarnos a la zona de Gours y los meandros del río subterráneo. Si escojemos esta segunda opción, como fue nuestro caso, es mejor orientar el descenso un poco hacia la izquierda, pues a medio camino veremos el primero de los Gours donde podremos desprendernos del equipo de progresión vertical y de la saca y ponernos el neopreno. A partir de este momento no necesitaremos progresar por cuerda…

En el primer gour, podremos cambiarnos con comodidad.

A partir de aquí tendremos que realizar trepadas, mucho arrastre y algún paso de sifón en condiciones un poco comprometidas… Y nos mojaremos de una u otra forma, constantemente…

Los Gours son piscinas naturales de singular belleza y de borde con forma de vieira en algunos casos…

Esta sima se caracteriza por sus formaciones blancas de cristales de yeso, que conviven con el sustrato de caliza en perfecta simbiosis…

Y llego el momento de pasar el sifón…

Una vez superamos los Gours, llegamos a través de los meandros de la Galería del Tiritón a la Sala de la Alcachofa. La cueva continuaba a través de un menadro y nuevos pasos sifonantes, pero en esta ocasión lo dejamos aquí…

Y emprendimos la vuelta, fijándonos en otros matices de colores, fruto de la naturaleza caprichosa de agua y roca…

Tras concluir nuestra aventura, emprendimos la vuelta a los coches Mariano, Ignacio, Adrián (yo), Manolo, Aurora y Juan, bajo un sol abrasador…

Gracias a Mariano Salas, especialmente por las fotos de esta reseña.

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