Senderismo Villaluenga – Simancón – Grazalema

El 1 de noviembre de 2017 me fui de Senderismo al Parque Natural de la Sierra de Grazalema, con mis compañeros del Grupo Plutón Enrique, Inma e Ignacio. Desayunamos en Villaluenga del Rosario, pueblo famoso por sus quesos payoyos y sus Simas kársticas, además de ser el sitio en el que está la sede de la Escuela Andaluza de Tecnificación en Espeleología y Descenso de Cañones de la FAE. Tras un reconfortante desayuno, nos encaminamos por el pueblo hacia la plaza de toros, lugar en el que comenzaba nuestra ruta que nos llevaría a abandonar Villaluenga remontando la ladera para atravesar el collado próximo al cerro o peñón conocido como “el Caíllo”. El tiempo era inmejorable con un sol deslumbrante y un viento fresco que nos vino muy bien al mediodía cuando remontamos el pico Simancón, en el ecuador de nuestra ruta.

El cerro que remontamos desde Villaluenga…

Hermosas vistas del pueblo, que se hace pequeño a medida que subíamos en busca del collado.

Desde la altura de nuestra primera etapa podía apreciarse la manga de Villaluenga en su totalidad…

Fuimos cresteando por la montaña sin seguir un sendero específico, en busca de un paso natural que nos dejara en el siguiente hito de nuestro recorrido…

Al otro lado de nuestra primera ascensión, se encontraban los llanos que nos llevarían a travesar la depresión del Navazo Hondo, en todo momento rodeados de animales como burros, vacas, toros, cerdos y buitres…

El “Caíllo”

LLegando a la parte más profunda del Valle…

“Como un cochino en un charco”. Y es que es la manera que tienen de refrescarse, porque no pueden sudar como nos pasa a los primates.

Llegando a nuestra primera intersección. No sabíamos si seguir por el bosque que había tras el cercado o realizar una ascensión nuevamente. Y optamos por subir la montaña…

Un bonito paso de montaña…

La depresión del Navazo Hondo en su máximo esplendor…

Vistas de la Sierra desde nuestra segunda ascensión…

Arriba nos encontramos un bosque mediterráneo, con predominio de pinos, y también buitres…

Y un terreno bastante accidentado y pedregoso…

Poco a poco, fuimos divisando el Simancón (1569 metros), uno de los techos de la Sierra de Grazalema y el próximo objetivo de nuestra ruta…

La Charca Verde. Desde este característico enclave comenzamos el ascenso del Simancón, después de reponer fuerzas con un Arroz con Chipirones que se curró mi colega Enrique, el cual aparece conmigo en la foto

Las vistas de la Sierra a medida que se asciende por la ladera del Simancón son extraordinariamente bellas y evocadoras. La luz de ese día era la ideal para apreciar la belleza del paisaje…  

La ruta de ascenso al Simancón era algo empinada y con mucha roca desnuda. Este monte destaca por su sobriedad, como se aprecia en la cresta de la siguiente foto que nos condujo a la cima.

Con mis compañeros Enrique, Inma e Ignacio antes de descender el Simancón por el otro lado, encaminándonos a Grazalema como recta final de nuestra ruta

Nos quedaba un largo descenso primero por esta ladera y posteriormente por un bosque hasta llegar cerca del camping de Grazalema, antesala del pueblo blanco que da nombre al Parque Natural.

El Simancón y el Reloj desde el otro lado, ya cerca de Grazalema.

El pueblo de Grazalema desde lo alto, en el cenit de nuestra ruta…

La plaza del Ayuntamiento de Grazalema, uno de los pueblos blancos más bellos y cuidados del Parque natural. Llegamos casi al anochecer y pronto nos metimos en un bar, porque comenzó a hacer un frío helador. Tras unas cervezas y vinos, esperamos el autobús que nos llevó a Villaluenga donde teníamos el coche y desde allí emprendimos la vuelta a Sevilla.

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